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Fluyen demasiadas ideas por la mente...
A veces claras, diáfanas...
A veces confusas, con la impotencia de la incertidumbre...

No sé, no sé si murió algo de mí, 
hace tiempo, hace ya bastante tiempo...
A veces pienso que la poesía está agotada...

Pero entonces llega alguien como Tú, 
poco a poco y en silencio...
como si apenas se notara...

Contagias vida, alegría y unas cuantas cosas más...
Y cada vez más me pregunto que guardarás muy dentro de ti, 
en lo secreto, en lo que apenas se nota en tu mirada... 
en lo que apenas dices con una voz que no es voz, 
sino silencio y expectación...

Entonces, 
cuando de lo profundo quisiera brotar un gesto, 
una palabra, 
una mirada 
o una sonrisa, 
se ve ofuscada por el temor, 
de que dejes de ser sueño e ilusión, 
temor a volver a cometer los mismos errores 
y a volver a sentir el no-amor...

Aunque a veces, te lo confieso, 
pienso que a fin de cuentas no tengo nada que perder... 
y hace meses da vueltas y vueltas la misma idea en la cabeza, 
como una poderosa sugestión en ocasiones,
en otras como una temeridad 
y en otras como un rumor vago que no termina por aclararse...

Hay demasiada música en mi corazón y demasiada poesía,
en espera de alguien que quiera escucharla...
Y cómo quisiera que fueses tú...

Es música triste o alegre según el corazón lo dicte...
Pero siempre profunda, siempre trascendente...
Y canta el corazón, aun con temor, aun con reservas...
pero sigue cantando y ha descubierto, un poco por que le has ayudado, que seguirá cantando mientras existan personas como Tú,
mientras existan corazones como el tuyo,
y miradas como la tuya...

Gracias por la música, por tú música,
Gracias por ser Tú, Elsy bonita... Gracias.

M.G.
Junio de 1999