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Y va deseando
el corazón pertenecer
y amar sin culpa...

Hasta ahora sólo sabe llorar,
por su propia impotencia,
por su absurda impotencia
que no acaba de comprender,

Y solo anhela tu cercanía,
compartir el dolor y la sonrisa...
Mientras dure la música...

Un día ya no tendrá que preguntar,
ya no tendrá que verse 
impotente y despojado,
Estará mas bien cansado,
tembloroso y ansioso
entre tus brazos...

Un día, o una tarde o una noche,
Se hallará satisfecho 
por haber compartido
la intimidad de tu corazón, 
de tu ser y de tu cuerpo...

Entonces también Dios sonreirá,
por haber creado dos corazones
que hacen y crean o que Él mismo ha puesto dentro de ellos...

No habrá música ajena o extraña, 
sino la tuya y la mía 
hecha una sola...


La ternura comienza
en tus ojos y en tu piel,
en tu voz y en tu nombre...
Y también se acaba el miedo
comienzan los sueños...
Respira el amor...
 
 

 

CON CADA PORO...
M.G.
7 de marzo de 2000